viernes, 28 de agosto de 2020

Tenet: Un director poseído por una idea radical



En la magnífica 'Origen' (Christopher Nolan, 2010), Cobb, el personaje interpretado por Leonardo DiCaprio, llegaba a la conclusión de que el parásito más resistente era una idea. Más adelante, el personaje de Saito define a Cobb como 'un hombre poseído por ideas radicales'. Tras ver 'Tenet', la última película de Christopher Nolan, me pregunto si él mismo no ha caído preso de una idea radical: que una película cuanto más grande y más compleja sea, resultará mejor. Y para mí, que además soy fan casi acérrimo de este director, en este caso no ha sido así.

Christopher Nolan ha tardado un lustro en escribir el guión de esta película, basándose en una idea que dice llevar barajando desde hace 20 años: (ATENCIÓN: SPOILER) la posibilidad de revertir la entropía de los objetos para moverse hacia atrás en el tiempo, algo que sucedía con la estructura de 'Memento' (2000) en la que la historia se contaba comenzando por el final y acabando en el inicio y que aquí sirve ya no de opción narrativa sino de mcguffin para (paradójicamente) hacer avanzar la acción y darle un punto de originalidad al tema, ya que por otra parte, a diferencia de 'Memento' la estructura narrativa de 'Tenet' es lineal y se sitúa dentro del género de espías más prototípico (FIN DEL SPOILER).

No se le puede negar a Nolan un esfuerzo por que su guión lo más plausible científicamente que sea posible en 'Tenet', ya que vuelve a contar con el asesoramiento del físico teórico Kip Thorne (sí, aquel que descubrimos en 'La teoría del todo' que le mandaba revistas eróticas a Stephen Hawking) como ya hizo en 'Interstellar' (2014).

Tales esfuerzos creativos junto al nivel técnico de la película y la espectacularidad de las imágenes que vemos en pantalla son fáciles de admirar pero creo que esta ocasión Nolan ha obviado poner la complejidad de sus ideas al servicio de la historia y de los personajes, a la vez que no ha sabido dotar de alma a los mismos. Me resulta 'Tenet' una película excesivamente fría, carente casi de emociones humanas creíbles y en la que apenas consigo empatizar con los personajes.

Y es que en trabajos anteriores Nolan casi siempre había puesto la complejidad argumental o estructural al servicio de la historia que contaba: En 'Memento' la estructura inversa de la película reflejaba acertadamente en el espectador la incapacidad de crear nuevos recuerdos que sufría el protagonista; en 'Origen' los sucesivos descensos a sueños dentro de sueños se correspondían con la inmersión en la mente del personaje intepretado por Cillian Murphy y la complicada relación con su padre y asimismo con la introspección que hacía Cobb en sus propios demonios personales; o en 'Dunkerke' (2017) la división de la historia en tres ámbitos temporales distintos (la semana que transcurría para los soldados varados en la playa, un día para el velero que zarpa a ayudar en la evacuación y una hora para el piloto del caza) muestra la distinta importancia y perspectiva que el paso del tiempo tendrá para cada uno: los soldados en la playa desean que transcurra de forma rápida para ser rescatados cuanto antes mientras que el piloto de avión desea que pase lo más lentamente posible antes de agotar su combustible.




Por otro lado, el aspecto humano siempre ha estado presente como motor de la acción en sus películas de forma muy creíble, pese a que éstas plásticamente suelan tener una apariencia de frialdad: En sus anteriores trabajos me resultaba fácil identificarme con las dudas de Bruce Wayne en 'El caballero oscuro' (2008) a la hora de enfrentarse al Joker o de abordar su relación con Rachel, el sentimiento de culpa de Cobb en 'Origen' por la muerte de su mujer o el amor de Cooper por su hija en 'Interstellar' que le impulsará a emprender un viaje interplanetario para salvarla a ella y al resto de la humanidad.

En cambio en 'Tenet' no me parece que su supuesta complejidad vaya en beneficio de la historia, si no de la espectacularidad. (SPOILER) Si obviamos la, por otra parte ingeniosa y efectivamente plasmada, reversión de la entropía el resto es una mezcla entre 007 y Misión Imposible que sigue los canones del género: espía pierde algo-espía descubre al responsable-espía hace algo para poder acercarse al villano-espía parece ganarse su confianza mediante engaños-villano descubre al espía-enfrentamiento final (FIN DEL SPOILER). Siempre narrado con un gran sentido del ritmo y de la espectacularidad, desde la trepidante escena inicial, , pero sin que nos abandone la sensación de deja-vú camuflado.

Sin la originalidad narrativa, nos quedaría el elemento emocional, y aquí creo que Nolan también naufraga. (SPOILER) No hay nada que me haga empatizar de verdad con el protagonista, cuya relación con Kat resulta forzada y carente de calidez, sin saberse si realmente hay amor entre ellos. Y tampoco consigue trasmitirme la película la preocupación de Kat por su hijo, como sí sucedía con los hijos de Cobb en 'Origen' (FIN SPOILER).

No ayuda tampoco la elección de los actores a la película, aunque gran parte de la culpa sea de la escritura de personajes. John David Washington (hijo de Denzel), Robert Pattinson y Elizabeth Debicki  están correctos, pero no tienen el carisma de DiCaprio, Christian Bale, Matthew McConaughey  o Jessica Chastain como protagonistas. Y el personaje de Kenneth Branagh no se diferencia demasiado del villano típico de James Bond pese a acentuar su sadismo y frialdad. Para más inri 'Tenet' se ve perjudicada por la ausencia de Hans Zimmer (quien estaba centrado en componer la música de 'Dune'), compositor de cabecera de Cristopher Nolan, y que sabía subrayar mediante la música no sólo los momentos más trepidantes de sus películas, si no también los más emotivos, realzándolos y dotándoles de más profundidad, si cabe. Su sustituto, el sueco Ludwig Göransson, parece imitar el estilo de Zimmer, consiguiéndolo parcialmente en los momentos de acción de la película pero sin saber encontrar el poso lírico de las composiciones de aquel en los momentos más emotivos.

En definitiva, salgo del cine admirando el nivel técnico de 'Tenet', pero sin que parezca dejar verdadera huella en mí ni emocionarme, como sí me había sucedido con las anteriores películas de su director. Y con ello nace en mí un deseo: que, a diferencia de Cobb en 'Origen', Cristopher Nolan no acabe poseído por esa idea radical, y vuelva a poner su creatividad al servicio de una historia que consiga emocionarme de nuevo.

LA RECOMIENDO A: Fanáticos de Christopher Nolan, a quien prime el artificio ingenioso por encima de la narración y los personajes y a los fans del cine de espías/acción con toques de ciencia-ficción.

NO RECOMENDABLE: Si esperas una historia y personajes que realmente emocionen; si primas una buena narración por encima de su complejidad o si las anteriores películas de Nolan te han parecido frías. 


miércoles, 19 de agosto de 2020

Territorio Lovecraft: Monstruos y racismo

 

En los últimos años HBO ha apostado por series protagonizadas por actores de raza negra donde se aborda el problema del racismo ubicándolo en ficciones de género fantástico ('Watchmen') o de gangsters ('El padrino de Harlem'), entre otros. La recién estrenada 'Territorio Lovecraft' es un paso todavía más arriesgado, pero no por ello menos lógico, dentro de su apuesta: Utilizar el terror lovecraftiano como reflejo del horror que sufrían los negros en Estados Unidos durante la época de la segregación racial ante la cotidiana amenaza a sus derechos y su propia integridad física. Lo que puede parecer una paradoja, ya que el propio H.P. Lovecraft era un reconocido racista, paradoja que es hábilmente utilizada en la serie para aportar una nueva (y muy personal) visión de este tipo de terror. 

Para elaborar esta serie la lista de productores elegidos por HBO no puede ser más apropiada: A la cabeza de todos ellos, como creador, Jordan Peele, la figura que ha amalgamado el terror psicológico con la denuncia del miedo al otro y del racismo cotidiano en trabajos como 'Déjame salir' o 'Nosotros'. Junto a Peele, uno de los renovadores del género de ciencia-ficción: JJ Abrams; Yann Demange, quien mezcló hábilmente el terror con la sátira de la telerrealidad en 'Dead Set' y Misha Green, creadora de 'Underground', serie sobre las redes clandestinas de fuga de esclavos. 

Tal número de mentes pensantes podría hacer temer que 'Territorio Lovecraft' resultase un batiburrillo sin personalidad, pero por suerte y a la vista del primer episodio, dista ser así. 

Tras ver 65 minutos de 'Territorio Lovecraft' que se hacen hasta cortos (sobre todo en su tercio final) parece que el estilo narrativo de Jordan Peele es el hilo conductor de la propuesta. Como es habitual en su (breve) filmografía, se parte de una situación típica del cine de terror o suspense (la desaparición del padre del protagonista) y que sirve de mcguffin para ir introduciendo progresivamente elementos, primero anclados en la realidad, como es la denuncia del racismo, para ir derivando a otros de tipo fantástico. 

De esta forma, 'Territorio Lovecraft' comienza como una metáfora de corte realista en la que el monstruo es algo muy cotidiano: el hombre blanco racista de la América profunda, para, de manera constante pero pausada, introducirnos en un universo fantástico en el que tiene cabida tanto la realidad de los años 50 en Estados Unidos como los monstruos surgidos de la mente de H.P. Lovecraft.



Como es habitual en HBO, la propuesta debe parte de su credibilidad a la fantástica ambientación de la época (como ya sucedía en 'El padrino de Harlem' o 'La conjura contra América'), la fluidez de la puesta en escena o el magnífico trabajo de casting (como en las dos citadas anteriormente, y sobre todo en la fantástica 'Watchmen'). En 'Territorio Lovecraft' HBO vuelve apostar con un resultado excelente por caras poco conocidas como la del veterano secundario Courtney B. Vance ('The closer')Jurnee Smollett ('Aves de presa''True Blod') o Jonathan Majors.

En definitiva, este primer episodio de 'Territorio Lovecraft' ha captado mi interés en principio gracias a su buena factura e interpretaciones, para acabar enganchándome con un suspense bien dosificado y un hábil giro de guión. Como remate el episodio deja, y no podía ser menos, un enigma y muchas preguntas que estoy deseando ir descubriendo en próximas entregas.

LA RECOMIENDO A: Seguidores de Jordan Peele o del universo lovecraftiano que no sean dogmáticos. A quien le guste la mezcla de géneros y ficciones arriesgadas.

NO RECOMENDABLE: Si esperas pirotecnia constante desde el primer minuto o te gustan las series más convencionales que no se salen de las reglas del género.

jueves, 12 de noviembre de 2015

'Adventure of a lifetime': la vida sigue...en una pista de baile


Apenas ha pasado un año y medio desde que Coldplay editaron su sexto trabajo, 'Ghost Stories'. Era aquel un disco reflexivo, melancólico, pausado, que servía a Chris Martin como catarsis tras su ruptura con Gwyneth Paltrow, a la vez que resultaba una postrer muestra de afecto y admiración por su ex.

Y aún hacían acto de presencia, hace un par de meses, en mis playlists de vez en cuando 'Magic', 'Always in my head' o 'Sky full of stars', cuando se comenzaban a leer declaraciones acerca de la pronta publicación de un nuevo trabajo del grupo británico, prometiendo que sería mucho más luminoso y vitalista que 'Ghost Stories'. Y desde luego, su primer single, 'Adventures of a lifetime', no hace más que refrendarlo, de momento.

Este single probablemente cumplirá las expectativas de los fans de Coldplay (excepto, quizás, de los que todavía añoran aquel ya lejano 'Parachutes'), a la vez que irritará nuevamente a sus detractores.
Porque 'Adventures of a lifetime' es un canción con clara vocación comercial y de rompepistas. Un tema que por su alegría y luminosidad parece más propio del verano que de época pre-navideña.
Todo ello, que horripilará a los anti-coldplay, no tiene que significar que el tema sea flojo forzosamente, y yo creo que todo lo contrario, se trata de un tema no sólo muy pegadizo, sino que resulta muy acertado musicalmente.

    Coldplay: 'Adventure of a lifetime' 

Hace una semana, escuché el primer adelanto de 'Adventure of a lifetime'. Tan sólo eran unos segundos, en los que sonaba repetidamente el riff inicial de guitarra. Un riff muy agudo, y de influencia hindú, acompañado de un coro ininteligible. Sinceramente, en una primera escucha me irritó. Me pregunté si Coldplay habían decidido irse de retiro espiritual a la India, imitando a los Beatles, para acabar 'marcándose un Dover'. ¡Horror! ¿Podría esto significar que Coldplay había grabado una horterada étnico-dance?

Así que el pasado viernes 6 de noviembre me enfrenté al estreno de 'Adventure of a lifetime' sin excesivas expectativas. Le di al play, y volvió a sonar el machacón riff pseudo-hindú. Pero, de repente, unos sintetizadores empiezan a crear algo de misterio, y entran al unísono, la percusión y el bajo. Magníficos. Un bajo funky, juguetón, ¿a lo 'Get Lucky'? Puede, ya que al igual que hicieron U2 en los 90, Coldplay llevan unos años absorbiendo las influencias del momento para adaptarlas a su estilo. Y la tendencia actual la marcaron Daft Punk hace dos veranos con su mega-hit.
El caso es que a estas alturas del tema ya me están entrando ganas de bailar. Guitarra, bajo y percusión casan perfectamente, y todo parece cobrar sentido en esta canción. Ahora aparecen unas palmadas colocadas estrategicamente. 'Un recurso fácil', dirán algunos. Quizás, pero a mí no me suenan forzadas ni gratuitas en esta canción. Al contrario, 'Adventure of a lifetime' parece fluir casi sin esfuerzo. Llega el estribillo: 'I feeeeel my heart beeeeating', y el sonido se vuelve sordo por un instante, imitando el latido de un corazón. Vale, es obvio, y Coldplay no acaban de descubrir la penicilina, pero funciona, y eso es lo que cuenta. Puede que Martin no sea Dylan ni Leonard Cohen, pero me creo lo que canta. Una letra sencilla, pero sincera, como aquellas con las que airaba su ruptura sentimental al mundo en 'Ghost stories'.

La canción ya se encuentra en su recta final, y aquí Chris Martin da rienda a su falsete con un contagioso 'singalong'. Está claro, es un truco barato de actuación en directo, pero la canción me ha conducido de una manera tan artera y eficaz a este punto, que cuando Chris grita 'wohoooo', me veo forzado a responder: 'Wohooooo'.


                  Coldplay, interpretando en directo 'Adventure of a lifetime'

En cuanto a la letra de la canción, parece confirmar el giro vital experimentado por el cantante británico. Si hace poco más de un año, en 'Magic', Chris confesaba que todavía consideraba mágicos los momentos que pasó con Gwyneth Paltrow, ahora es él quien se ve exhortado por otra mujer a que ponga a funcionar su magia sobre ella. Las letras de Chris Martin suele ser cristalinas, y ésta tampoco es una excepción, expresando de forma sencilla y directa que todo lo vivido le ha hecho más fuerte ('under this pressure, under this weight, we are diamonds taking shape') y que ahora vuelve a sentirse vivo ('and I feel my heart beating, beacuse you make me feel like I'm alive again').

Bien sea Jennifer Lawrence, o su nueva novia, Annabelle Wallis, la causante de este cambio, lo que si apuntan las evidencias es que el nuevo disco de Coldplay volverá a ser un reflejo del estado emocional de su líder. Y en este caso, seguramente se trate del reverso luminoso de 'Ghost stories'. Un disco alegre, vitalista, y con una clara influencia de la música de baile. Desde luego, si contiene más temas como 'Adventure of a lifetime', estoy deseando disfrutarlo.


              Video oficial de 'Magic': ¿Era todo tan mágico como parecía?

Mi impresión final es que esta canción lo tiene todo para ser un éxito. Es un tema pop sencillo, directo y muy pegadizo, con una estructura muy calculada, aún sin resultar complejo en absoluto. Y el carácter, ya transversal, de la banda británica les asegura sonar en sitios totalmente dispares desde las radioformulas más comerciales a Radio 3, por poner un ejemplo.

La única probabilidad de que la canción no triunfe totalmente es que el sector 'indie' o gafapastil siga considerando a Coldplay un grupo demasiado comercial como para ensuciar sus oídos con ellos (algo que ya parece bastante superado), o que en ambientes más comerciales no cuaje por alejarse del triunfante electro-latino.

Yo, por mi parte, pienso desgañitarme bailándola este invierno, y corear sin vergüenza:  'and I feel my heart beating, beacuse you make me feel like I'm alive again'...

martes, 2 de agosto de 2011

'Beginners': Treintañeros desorientados



Desde hace apróximadamente siete u ocho años el cine independiente, sobre todo estadounidense, viene retratando en algunas de sus películas a una generación de 'jóvenes' de entre veintimuchos y treinta y tantos años que muestran cierto grado de insatisfacción con sus vidas. En la mayoría de los casos se trata de personajes frustrados con su vida sentimental, con unas relaciones familiares complicadas, y que tienen un trabajo que no cumple sus expectativas, o en el que no se les valora lo suficiente.
La mayor parte de películas que han surgido al hilo de este tipo de situación vital son cuanto menos interesantes, y en algunos casos notables: 'Algo en común' (Zach Braff; 2004), 'La ciencia del sueño' (Michel Gondry; 2006), 'My blueberry nights' (Wong Kar Wai; 2007), 'Buscando un beso a medianoche' (Alex Holdridge; 2007), o '(500) días juntos' (Marc Webb; 2009) son, para mí, algunos de los mejores ejemplos de esta tendencia. Estas películas citadas tienen en común un tono más bien agridulce, y un enfoque realista, si bien alguna se permite añadir un aire de realismo mágico, como en 'La ciencia del sueño', o un ligero toque de comedia en '(500) días juntos'.

'Beginners' (Mike Mills; 2010) comparte las características antes citadas, añadiendo además, una presencia más destacada de la problemática de las relaciones paterno-filiales.
La película comienza con la muerte de Hal (un magnífico Christopher Plummer), a causa de un cancer, quien meses antes de morir había confesado a su hijo Oliver (Ewan McGregor), de 38 años, que toda su vida se ha considerado homosexual, y que aunque no se había atrevido a confesarlo hasta la muerte de su esposa, deseaba comenzar a explorar esa faceta oculta de su vida. Oliver, ira recordando a lo largo de la película estos últimos meses de la vida de su padre a través de diversos flashbacks, a la vez que asistimos a la relación que entabla con Anna (Mélanie Laurent), una joven actriz francesa a la que ha conocido en una fiesta.

'Beginners' resulta ser una película notable, en la que destaca lo bien insertados que están los flashbacks, referentes al padre de Oliver, en el conjunto de la historia. También resulta muy logrado el contraste que consigue el director, Mike Mills, entre la parte de la historia que nos muestra a Hal viviendo un tardío amor homosexual, y la historia de Oliver. En el primer caso, se nos muestra, incluso con toques de comedia (pese a la enfermedad que padece el personaje) como Hal ha decidido arriesgarse y vivir la vida que nunca ha podido llevar, por miedo, o por el apego que sentía hacia su mujer, mientras que Oliver, por su parte, todavía no consigue superar su historial de relaciones rotas, en el que siempre era él quien decidía darlas por finalizadas.





Sin duda, contribuye al hecho de que la historia del padre homosexual no rechine, el que esta parte del guión este basado en la relación del propio director de la película, Mike Mills, con su padre, quien 'salió del armario' con 75 años, cinco años antes de morir. Otro factor vital es la elección del reparto: el veterano Christopher Plummer vuelve a dar otra lección de interpretación en el papel de Hal, con un estilo totalmente natural y alejado de los histrionismos que a menudo caracterizan a este tipo de personajes, mientras que la química entre Ewan McGregor y Mélanie Laurent hace que sea más fácil identificarse con su historia de amor. Mención especial merece esta joven actriz francesa, que se dió a conocer al gran publico con el papel de Shoshanna en 'Malditos Bastardos' (Quentin Tarantino; 2009), y que aquí aporta la combinación adecuada de encanto y vulnerabilidad para que no sólo Ewan McGregor, sino también la mayor parte de los espectadores acaben prendados de ella.

En cuanto al debe de la película tan sólo puedo destacar un par de detalles: algunos de los personajes secundarios no me parecen lo suficientemente desarrollados, como en el caso de los amigos de Oliver, que no pasan de ser meros esbozos; y además la película no explota convenientemente el hecho de que Oliver trabaje como artista gráfico. En manos de otro director, esta característica podría haber añadido bastantes posibilidades estéticas y narrativas a la historia, como sucedia con el protagonista de 'La ciencia del sueño'. Aquí, en cambio, apenas se utiliza en un par de ocasiones, como en ese interesante proyecto que tiene Oliver de crear un comic que relate 'La historia de la tristeza'.

En definitiva, 'Beginners' apuesta por defender que nunca es tarde para comenzar a vivir de acuerdo a nuestras propias convicciones, en vez de hacerlo conforme a lo que los demás esperan de nosotros. Y que es necesario superar el miedo a un nuevo fracaso, a un nuevo callejón sin salida, cuando creemos haber encontrado a esa persona por la que merece la pena correr el riesgo.

viernes, 29 de julio de 2011

Se apagó una gran voz...

Cuando alguien comienza a escribir un blog supongo que lo más adecuado sería inaugurarlo hablando de algún hecho feliz. Por desgracia, no va a ser así, ya que he decidido hablar en mi primer post acerca de la cantante británica Amy Winehouse, fallecida el pasado 23 de julio.

Corría la primavera del año 2008 cuando Amy Winehouse conseguía el número 1 en las listas de ventas en España con el que fue su mayor éxito, 'Rehab'. Esta canción se convirtió en todo un fenómeno, llegando a sonar insistentemente en la mayoría de bares de copas, sin importar el estilo (o falta de estilo, en algunos casos) de la música que pincharan. Por aquel entonces yo trabajaba en la Universidad de Castilla-La Mancha, y aprovechando la banda ancha con la que contaba a mi disposición, y llevado por la curiosidad, decidí descargarme el disco al que pertenecía dicha canción, el genial 'Back to Black'.
Debo reconocer que en un principio me acerqué a este album con escepticismo, ya que nunca había seguido demasiado la música soul, pero tras la primera escucha completa se disiparon mis dudas: el disco era magnífico. En el interior de 'Back to black'  latía una voz poderosa, elegante, y que conseguía emocionar a quien estuviera dispuesto a escucharla. A su vez, el sonido tenía una clara influencia de esa música soul de los años '60, pero no sonaba como un mero homenaje, sino que tenía vida por si misma; era fresca y moderna, aunque no ocultara sus influencias. Y todo eso gracias a un estupendo trabajo de producción (sobre todo en los metales).
Amy Winehouse se permitía, por ejemplo, coger prestado el inicio de 'Ain't no Mountain High Enough' de Marvin Gaye y Tammi Terrell y entregarnos una canción con personalidad propia y capaz de emocionar al más pintado.

Any Winehouse-'Tears dry On their Own'

Marving Gaye & Tammi Terrell-'Ain't no mountain High Enough'

A todo esto cabe añadir otro de los sellos personales de la Winehouse: la insultante sinceridad de sus letras. Es archiconocida la anecdota acerca del origen de 'Rehab': la compañía que representaba a Amy le pidió que entrara en rehabilitación para curarse de sus adicciones. Como respuesta, cambió de compañía, y compuso esta canción, en la que dejó bien clara su negativa, si es que ya no lo estaba.
Las alusiones de contenido sexual o referentes a sus adicciones son constantes, y ella misma ha reconocido el caracter autobiográfico de muchas de estas canciones. Esto se puede apreciar especialmente en la letra de temas como 'Back to black': 'He left no time to regret. Kept his dick wet with his same old safe bet' ('Él no dejo tiempo para lamentarse. Mantuvo su polla húmeda con su misma vieja apuesta segura') o cuando canta en el estribillo 'You go back to her and I go back to black', que se podría traducir al español como 'Tu vuelves a ella (cocaina en argot) y yo vuelvo al negro (heroina)'.

Amy Winehouse-'Back to black'

Ahora, tras su muerte, aparecen todo tipo de comentarios oportunistas y malintencionados: desde los que se regodean recordando su turbulenta vida personal, a los que trazan paralelismos algo apresurados con otras grandes figuras de la música sólo porque falleció a la misma temprana edad que ellos: a los 27 años.
También hay quien injustamente quiere obviar sus méritos musicales, debido precisamente a sus adicciones, o porque considera que el legado que nos deja es muy escaso.
Por mi parte, yo creo que será el tiempo quien dirá que lugar merece ocupar Amy Winehouse en la historia de la música moderna, pero a mi parecer, nos deja varias cosas reseñables: Por una parte, dos trabajos, el primero de ellos, 'Frank', de inspiración más cercana al jazz, bastante bueno, si bien, aún le faltaba cierta toque más personal, como ella misma reconoció. Aún así tenía algún gran tema, como 'Stronger than me' o 'You sent me flying'. Y el segundo, 'Back to black' como ya dije me parece un disco magnífico, plagado de excelentes canciones.
Por otra parte, la influencia de Amy Winehouse es innegable: su irrupción significó un revival del sonido soul de las vocalistas femeninas de los años 50 y 60, y además abrió el camino para que artistas como Duffy o Adele pudieran triunfar posteriormente, como ellas mismas han reconocido. Aún así, creo que de momento estas artistas se encuentran muy lejos en cuanto a la calidad de su trabajo de lo conseguido por la Winehouse.
Ahora llega el momento para los homenajes, sinceros o aprovechados, y para que los buitres sobrevuelen el cadaver de Amy Winehouse, esperando obtener algun botín. Por lo pronto, su discográfica acaba de declarar que las canciones que Amy Winehouse dejó grabadas para lo que iba a ser su tercer trabajo son 'magníficas'. Es curioso que ahora se manifiesten en estos términos, cuando hace sólo unos meses rechazaron las primeras canciones que ella les presentó por considerarlas 'demasiado oscuras', decidiendo retrasar el lanzamiento del disco, y añadiendo más presión sobre una artista que ya de por sí era un mar de inseguridades. Supongo que ahora no tendrán tantas reticencias por publicar dicho material lo antes posible.
Espero, que al menos, se trate el material grabado que nos deja en herencia Amy Winehouse con el respeto que merece, y no se repita el mercadeo que se ha llevado a cabo con las canciones póstumas de Michael Jackson. Es de desear que el material que vea finalmente la luz sean las versiones acabadas de las canciones que la propia Amy deseaba incluir en su nuevo trabajo, y que no asistamos a la exhumación de cualquier maqueta inacabada con tal de continuar  exprimiendo post mortem a la gallina de los huevos de oro.
En todo caso, sólo puedo darle las gracias a Amy Winehouse por habernos regalado su música, y desearle que ahora, finalmente, dejando atras sus inseguridades, adicciones, desengaños amorosos, y presiones a  las que fue sometida por la industria musical, pueda descansar en paz
We only said goodbye with words
I died a hundred times
You go back to her
And I go back to black...

       
Amy Winehouse-'Love is a losing game', en directo en los Mercury Awards (2007)