viernes, 28 de agosto de 2020

Tenet: Un director poseído por una idea radical



En la magnífica 'Origen' (Christopher Nolan, 2010), Cobb, el personaje interpretado por Leonardo DiCaprio, llegaba a la conclusión de que el parásito más resistente era una idea. Más adelante, el personaje de Saito define a Cobb como 'un hombre poseído por ideas radicales'. Tras ver 'Tenet', la última película de Christopher Nolan, me pregunto si él mismo no ha caído preso de una idea radical: que una película cuanto más grande y más compleja sea, resultará mejor. Y para mí, que además soy fan casi acérrimo de este director, en este caso no ha sido así.

Christopher Nolan ha tardado un lustro en escribir el guión de esta película, basándose en una idea que dice llevar barajando desde hace 20 años: (ATENCIÓN: SPOILER) la posibilidad de revertir la entropía de los objetos para moverse hacia atrás en el tiempo, algo que sucedía con la estructura de 'Memento' (2000) en la que la historia se contaba comenzando por el final y acabando en el inicio y que aquí sirve ya no de opción narrativa sino de mcguffin para (paradójicamente) hacer avanzar la acción y darle un punto de originalidad al tema, ya que por otra parte, a diferencia de 'Memento' la estructura narrativa de 'Tenet' es lineal y se sitúa dentro del género de espías más prototípico (FIN DEL SPOILER).

No se le puede negar a Nolan un esfuerzo por que su guión lo más plausible científicamente que sea posible en 'Tenet', ya que vuelve a contar con el asesoramiento del físico teórico Kip Thorne (sí, aquel que descubrimos en 'La teoría del todo' que le mandaba revistas eróticas a Stephen Hawking) como ya hizo en 'Interstellar' (2014).

Tales esfuerzos creativos junto al nivel técnico de la película y la espectacularidad de las imágenes que vemos en pantalla son fáciles de admirar pero creo que esta ocasión Nolan ha obviado poner la complejidad de sus ideas al servicio de la historia y de los personajes, a la vez que no ha sabido dotar de alma a los mismos. Me resulta 'Tenet' una película excesivamente fría, carente casi de emociones humanas creíbles y en la que apenas consigo empatizar con los personajes.

Y es que en trabajos anteriores Nolan casi siempre había puesto la complejidad argumental o estructural al servicio de la historia que contaba: En 'Memento' la estructura inversa de la película reflejaba acertadamente en el espectador la incapacidad de crear nuevos recuerdos que sufría el protagonista; en 'Origen' los sucesivos descensos a sueños dentro de sueños se correspondían con la inmersión en la mente del personaje intepretado por Cillian Murphy y la complicada relación con su padre y asimismo con la introspección que hacía Cobb en sus propios demonios personales; o en 'Dunkerke' (2017) la división de la historia en tres ámbitos temporales distintos (la semana que transcurría para los soldados varados en la playa, un día para el velero que zarpa a ayudar en la evacuación y una hora para el piloto del caza) muestra la distinta importancia y perspectiva que el paso del tiempo tendrá para cada uno: los soldados en la playa desean que transcurra de forma rápida para ser rescatados cuanto antes mientras que el piloto de avión desea que pase lo más lentamente posible antes de agotar su combustible.




Por otro lado, el aspecto humano siempre ha estado presente como motor de la acción en sus películas de forma muy creíble, pese a que éstas plásticamente suelan tener una apariencia de frialdad: En sus anteriores trabajos me resultaba fácil identificarme con las dudas de Bruce Wayne en 'El caballero oscuro' (2008) a la hora de enfrentarse al Joker o de abordar su relación con Rachel, el sentimiento de culpa de Cobb en 'Origen' por la muerte de su mujer o el amor de Cooper por su hija en 'Interstellar' que le impulsará a emprender un viaje interplanetario para salvarla a ella y al resto de la humanidad.

En cambio en 'Tenet' no me parece que su supuesta complejidad vaya en beneficio de la historia, si no de la espectacularidad. (SPOILER) Si obviamos la, por otra parte ingeniosa y efectivamente plasmada, reversión de la entropía el resto es una mezcla entre 007 y Misión Imposible que sigue los canones del género: espía pierde algo-espía descubre al responsable-espía hace algo para poder acercarse al villano-espía parece ganarse su confianza mediante engaños-villano descubre al espía-enfrentamiento final (FIN DEL SPOILER). Siempre narrado con un gran sentido del ritmo y de la espectacularidad, desde la trepidante escena inicial, , pero sin que nos abandone la sensación de deja-vú camuflado.

Sin la originalidad narrativa, nos quedaría el elemento emocional, y aquí creo que Nolan también naufraga. (SPOILER) No hay nada que me haga empatizar de verdad con el protagonista, cuya relación con Kat resulta forzada y carente de calidez, sin saberse si realmente hay amor entre ellos. Y tampoco consigue trasmitirme la película la preocupación de Kat por su hijo, como sí sucedía con los hijos de Cobb en 'Origen' (FIN SPOILER).

No ayuda tampoco la elección de los actores a la película, aunque gran parte de la culpa sea de la escritura de personajes. John David Washington (hijo de Denzel), Robert Pattinson y Elizabeth Debicki  están correctos, pero no tienen el carisma de DiCaprio, Christian Bale, Matthew McConaughey  o Jessica Chastain como protagonistas. Y el personaje de Kenneth Branagh no se diferencia demasiado del villano típico de James Bond pese a acentuar su sadismo y frialdad. Para más inri 'Tenet' se ve perjudicada por la ausencia de Hans Zimmer (quien estaba centrado en componer la música de 'Dune'), compositor de cabecera de Cristopher Nolan, y que sabía subrayar mediante la música no sólo los momentos más trepidantes de sus películas, si no también los más emotivos, realzándolos y dotándoles de más profundidad, si cabe. Su sustituto, el sueco Ludwig Göransson, parece imitar el estilo de Zimmer, consiguiéndolo parcialmente en los momentos de acción de la película pero sin saber encontrar el poso lírico de las composiciones de aquel en los momentos más emotivos.

En definitiva, salgo del cine admirando el nivel técnico de 'Tenet', pero sin que parezca dejar verdadera huella en mí ni emocionarme, como sí me había sucedido con las anteriores películas de su director. Y con ello nace en mí un deseo: que, a diferencia de Cobb en 'Origen', Cristopher Nolan no acabe poseído por esa idea radical, y vuelva a poner su creatividad al servicio de una historia que consiga emocionarme de nuevo.

LA RECOMIENDO A: Fanáticos de Christopher Nolan, a quien prime el artificio ingenioso por encima de la narración y los personajes y a los fans del cine de espías/acción con toques de ciencia-ficción.

NO RECOMENDABLE: Si esperas una historia y personajes que realmente emocionen; si primas una buena narración por encima de su complejidad o si las anteriores películas de Nolan te han parecido frías. 


miércoles, 19 de agosto de 2020

Territorio Lovecraft: Monstruos y racismo

 

En los últimos años HBO ha apostado por series protagonizadas por actores de raza negra donde se aborda el problema del racismo ubicándolo en ficciones de género fantástico ('Watchmen') o de gangsters ('El padrino de Harlem'), entre otros. La recién estrenada 'Territorio Lovecraft' es un paso todavía más arriesgado, pero no por ello menos lógico, dentro de su apuesta: Utilizar el terror lovecraftiano como reflejo del horror que sufrían los negros en Estados Unidos durante la época de la segregación racial ante la cotidiana amenaza a sus derechos y su propia integridad física. Lo que puede parecer una paradoja, ya que el propio H.P. Lovecraft era un reconocido racista, paradoja que es hábilmente utilizada en la serie para aportar una nueva (y muy personal) visión de este tipo de terror. 

Para elaborar esta serie la lista de productores elegidos por HBO no puede ser más apropiada: A la cabeza de todos ellos, como creador, Jordan Peele, la figura que ha amalgamado el terror psicológico con la denuncia del miedo al otro y del racismo cotidiano en trabajos como 'Déjame salir' o 'Nosotros'. Junto a Peele, uno de los renovadores del género de ciencia-ficción: JJ Abrams; Yann Demange, quien mezcló hábilmente el terror con la sátira de la telerrealidad en 'Dead Set' y Misha Green, creadora de 'Underground', serie sobre las redes clandestinas de fuga de esclavos. 

Tal número de mentes pensantes podría hacer temer que 'Territorio Lovecraft' resultase un batiburrillo sin personalidad, pero por suerte y a la vista del primer episodio, dista ser así. 

Tras ver 65 minutos de 'Territorio Lovecraft' que se hacen hasta cortos (sobre todo en su tercio final) parece que el estilo narrativo de Jordan Peele es el hilo conductor de la propuesta. Como es habitual en su (breve) filmografía, se parte de una situación típica del cine de terror o suspense (la desaparición del padre del protagonista) y que sirve de mcguffin para ir introduciendo progresivamente elementos, primero anclados en la realidad, como es la denuncia del racismo, para ir derivando a otros de tipo fantástico. 

De esta forma, 'Territorio Lovecraft' comienza como una metáfora de corte realista en la que el monstruo es algo muy cotidiano: el hombre blanco racista de la América profunda, para, de manera constante pero pausada, introducirnos en un universo fantástico en el que tiene cabida tanto la realidad de los años 50 en Estados Unidos como los monstruos surgidos de la mente de H.P. Lovecraft.



Como es habitual en HBO, la propuesta debe parte de su credibilidad a la fantástica ambientación de la época (como ya sucedía en 'El padrino de Harlem' o 'La conjura contra América'), la fluidez de la puesta en escena o el magnífico trabajo de casting (como en las dos citadas anteriormente, y sobre todo en la fantástica 'Watchmen'). En 'Territorio Lovecraft' HBO vuelve apostar con un resultado excelente por caras poco conocidas como la del veterano secundario Courtney B. Vance ('The closer')Jurnee Smollett ('Aves de presa''True Blod') o Jonathan Majors.

En definitiva, este primer episodio de 'Territorio Lovecraft' ha captado mi interés en principio gracias a su buena factura e interpretaciones, para acabar enganchándome con un suspense bien dosificado y un hábil giro de guión. Como remate el episodio deja, y no podía ser menos, un enigma y muchas preguntas que estoy deseando ir descubriendo en próximas entregas.

LA RECOMIENDO A: Seguidores de Jordan Peele o del universo lovecraftiano que no sean dogmáticos. A quien le guste la mezcla de géneros y ficciones arriesgadas.

NO RECOMENDABLE: Si esperas pirotecnia constante desde el primer minuto o te gustan las series más convencionales que no se salen de las reglas del género.